La religión como lenguaje de la cultura

La cultura como expresión de la religión

sábado, 9 de enero de 2010

El más grande, el peor de todos....

Mientras vemos si el Gitano caerá más en la parte "religión" o "cultura" de este blog, resulta interesante leer dos interpretaciones absolutamente dispares acerca de sus méritos, como artista y como fenómeno social.
Martín Caparros y Osvaldo Bazán disienten en sendas contratapas del diario Crítica.

( Imagen tomada de la tapa del diario Z del 7 de enero de 2010)

A favor:
La pelvis de Gardel
Por Osvaldo Bazán, diario Crítica, 9 de enero de 2010
"¿Y si un solo movimiento de pelvis de Sandro hubiese resultado más útil a la revolución que todas las bombas que pusieron las organizaciones armadas de los 70? No, en serio…, ¿qué pasaría si las incitaciones carnales de ese jetón hermoso que se mordía los labios desparramando lascivia se descubren finalmente mucho más liberadoras, más igualitarias, más dañinas para la reacción descontrolada que gozó del poder todo a lo largo del siglo XX, que los copamientos, las cárceles del pueblo, las consignas esclarecedoras? ¿Qué ocurriría si se descubriese que el hombre nuevo no estuvo cerca de nacer en la toma de Monte Chingolo sino en ese coxis dislocado, en esa provocación hormonal a mansalva? La sociedad en la que explotó Sandro era una sociedad injusta y reprimida. Nunca dijo una palabra que pudiera ser confundida con una toma de conciencia frente a las injusticias sociales que lo rodearon. Sin embargo, le bastaron cuatro penetrantes miradas para romper barreras morales que nunca supieron diferenciar derecha de izquierda.
(...)
La libertad sexual siempre fue sospechosa para el poder y para quienes quisieron tomar el poder. Los hombres son verdaderamente libres sólo cuando son también sexualmente libres.
Sandro lo sabía.
Las organizaciones guerrilleras, no.
Quizás por eso él consiguió lo que las organizaciones, nunca: el cariño del pueblo. (...)"

La nota completa en
http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=35670


En contra:
El mejor argentino
Por Martín Caparrós, diario Crítica, 7 de enero de 2010
La muerte golpeó a la Argentina y los medios hablaron de Sandro más que nada. Lo curioso es que lo convertimos en algo que nunca fue. Para los argentinos es una suerte saber que al fin y al cabo nos morimos y nos convertimos en leyenda. Porque el mejor argentino, es el argentino muerto.
(...)
El señor Sandro fue un cantor con una voz agradable pródiga en gritos y susurros, una puesta en escena que rozaba la caricatura, la toqueteaba, la penetraba impune, un cuerpo atractivo y movedizo y esa cara de turrito seductor, que cantaba canciones tan poco originales –ajenas, al principio, y después copias– con una dicción rara, donde su ye porteña se transformaba en una elle for export sudaca. El señor Sandro no inventó nada; su aporte a la música consistió en un puñado de temas muy primarios que recordamos como se recuerdan los jingles de la infancia: con esa misma mezcla de nostalgia y displicencia y una pizquita de vergüenza... (...)

La nota entera en
http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=35636

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