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La cultura como expresión de la religión

domingo, 11 de septiembre de 2011

11/9: Reliquias del siglo XXI

Me pareció interesante la reflexión del historiador galés. 
Las fotos que acompañan son de los alrededores de Ground Zero, en diciembre de 2008. La vecina iglesia de Saint Paul's, donde los socorristas hicieron base y fueron auxiliados material y emocionalmente por la congregación, está llena de altares y memoriales a las víctimas y a los rescatistas.



Clarín – Opinión, 7 de septiembre de 2011.
Una colección de reliquias del siglo XXI
Por Hywel Williams – Historiador galés, especializado en la Edad Media.


La pasión por las reliquias fue un fenómeno de la cristiandad, sobre todo en Siria y Palestina antes de que el ascenso del Islam en el siglo VII convirtiera a los cristianos de la región en refugiados. Los entusiastas llegaban a Europa occidental con sus bolsos de huesos amados, pero a la iglesia latina no le gustaba. Los teólogos lo consideraban ordinario, y los obispos recelaban de las multitudes que se reunían para adorar a los santos muertos.
Una vez que se arraigó en Europa occidental, el culto a las reliquias de santos se negó a desaparecer.


Luego de fracasar con la condena, las autoridades eclesiásticas trataron de controlar el comercio lo mejor posible. Se establecieron pruebas para determinar la autenticidad de las reliquias y descartar las falsas.
El control eclesiástico, sin embargo, era siempre precario, por lo que eran las congregaciones locales las que determinaban si un santo era popular o no. A medida que se multiplicaba la devoción, se fueron sumando nuevos milagros a los originales de cada santo. Pero hasta si se obvian las curas milagrosas y las apariciones, nos quedan genuinos ejemplos históricos de sufrimiento, valor y resistencia, de convicción transformadora y de esperanza.



Los objetos que tocaron los santos, tales como la ropa, adquirieron su propio poder especial en la Edad Media , y si bien no se los consideraba tan milagrosos como los huesos, esos fragmentos eran de todos modos un vínculo con el mundo del espíritu.




Poco antes de conmemorarse el décimo aniversario del 11 de septiembre, una iniciativa del diario The New York Times demuestra que las reliquias siguen teniendo gran fuerza . En pleno verano de Manhattan, se pide a los lectores del diario que organicen su colección de reliquias de principios del siglo XXI : cascos de construcción usados ese día, trozos de papel procedentes de las oficinas de las Torres Gemelas que volaron por toda la ciudad, fotografías de los muertos y cruces creadas con mármol y acero del World Trade Center.




Esos objetos, que se presentarán en una edición conmemorativa del diario, recuerdan los aniversarios de los mártires que marcaban el ritmo del año en la civilización medieval . No se trataba de ocasiones en la que se miraba hacia atrás, sino de afirmaciones de fe, y de una forma muy específica. Los fieles no consideraban que los huesos de los mártires fueran objetos inanimados.



Esos fragmentos anticipaban un futuro juicio final , cuando el cuerpo de cada ser humano que había muerto resurgiría a partir de los elementos que alguna vez lo habían constituido. Era la resurrección de la carne, y se aplicaba a todos, no sólo a santos y mártires.

Ese elemento del credo ahora parece tan extraño e improbable que prácticamente ningún cristiano lo menciona. Sin embargo, la resurrección de la carne era algo que apelaba a la imaginación porque afirmaba la creencia en la vitalidad y la perdurabilidad humana incluso ante la pérdida y el peligro . No era una metáfora, sino una forma de vida, y en 2011 esas reliquias del 11 de septiembre comunican el mismo mensaje.



Copyright The Guardian, 2011. Traducción de Joaquín Ibarburu

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